Para empezar…

Cuando yo tenía apenas dos años, mi abuelo cogía mis ceras y hacía pequeños dibujos en las hojas cuadriculadas de su libreta. Después, las arrancaba, se sentaba en el suelo y me preparaba exposiciones sobre el parqué.

Desde entonces, mucho antes de saber qué era una ilustración, he sido ilustradora, y he pasado las horas muertas dando a los personajes de libros y películas la forma que tomaban en mi imaginación.

Más que una bitácora al uso, este blog pretende ser un homenaje a aquellas exposiciones de andar por casa… Solo que esta vez soy yo quien os recibe con los lápices bien afilados.